QUE ASCO TODO

En un mundo que no se detiene y con tantos caminos que se cierran, a veces los sueños simplemente se apagan.

Daría diez mil vueltas sobre mi misma, si con eso lograra:
1. Encontrar mi norte.
2. No sufrir tanto insomnio.
3. Lograr conocerme y que no me de miedo.

Si pudiera acabaría con todo en un instante. Rompería los relojes. Me largaría a donde fuese, y esta vez, no te pediría que vinieras conmigo. Apagaría las luces, quemaría cada puta ciudad y ni siquiera pediría perdón.
Hay tanto ruido últimamente.
Tantos gritos que parecen mil emisoras de radio sonando a la vez.
No hay razón en lo que escribo hoy, sólo mis ganas de acabar con todo, mis puños golpeando las paredes, mis nudillos lastimados.
Casi todas las cosas hechas pedazos.

YA NADA ES IGUAL

Al final es inevitable darse cuenta de que todo lo bonito: el cielo abriéndose tras una tormenta, el mar en calma y su sonido, la luna nueva de cada mes, el olor del café recién hecho, las miradas cómplices, las sonrisas que se producen durante los besos, las amistades de siempre, los días de lluvia en casa, los fines de semana, las vacaciones, hacer algo que te apasiona, los buenos libros, las hojas vistiendo el suelo en otoño, los colores, las cenas familiares, los recuerdos de la infancia, los abuelos, el sexo, acordarse de los sueños, que te lean poesía, bailar toda la noche, escuchar una canción que describa cómo te sientes.

Al final es inevitable darse cuenta de que todo eso tan bonito, no lo es tanto sin alguien a tu lado. Porque la belleza si no se comparte, es como una estrella fugaz cruzando el cielo sin ser vista; sin que nadie cierre los ojos, le pida un deseo y sonría sabiendo que: no, la magia no existe, pero a veces lo único que necesitamos es creer en ella. Poca gente lo recuerda. Ya no nos llenamos tanto el corazón de esperanza, y hemos perdido la ilusión como quien apaga la luz.

Y es una tristeza injusta tener que vivir luego en esa oscuridad que se crea.

TE EXTRAÑO

“Si me miras así, me es imposible olvidarte”, digo en voz baja mientras te recuerdo.
La música sonaba, la gente cantaba, yo te amaba.
He intentado correr, alejarme de aquellos siete meses. Me siento sola, tan sola como puede estarlo cualquiera.
Me despierto en la madrugada, duermo 4 horas si tengo suerte.

Estoy en este callejón, y te juro que ya no puedo salir.
A veces sueño con que me sacan de aquí. Con que viene alguien, sonríe, mira mis cicatrices, las toca y se queda.
Pero estoy lejos de todo eso.

Ojalá creas en el amor a distancia. Todo lo que escribo es una disculpa. Como si intentara recordarte que estoy desnuda, que lo que tengo no me tapa el miedo, ni la tristeza, ni el dolor.
No queda nada de mí. Hoy parece que va a llover, el cielo estará gris, te extrañaré.

No es el clima, soy yo.

ANTES DE TI

Yo nunca había hecho el amor. Nunca le había entregado mi cuerpo a alguien como si además le entregase mi persona. Había follado, demasiado, pero follar es como escuchar un atardecer por la radio. No tiene ningún sentido. Yo nunca le había hecho el amor a nadie. Si te digo la verdad, jamás había deseado que el amanecer no llegara.
He dormido sola todo este tiempo. Acostándome tarde, levantándome temprano, haciendo de cuenta que los sueños ya no existen. Porque yo no había hecho el amor hasta el día que además de entre las piernas, te me metiste en el corazón.
Tengo miedo. Si me miro me veo a pedazos. Me veo como un gran charco después de una gran tormenta. Quisiera echarle la culpa al mundo, pero no, soy yo y es también que si me hablan de amar me convierto en río, y la corriente me aleja.
Es también que nadie me ha tocado como tú, como si a través de mí tocase el infinito. Nadie me ha amado como tú, como si amándome todas las preguntas del planeta fuesen respondidas en un instante. Lo reconozco ahora cuando el valor es más grande que mi soledad. Ahora, cuando esta tonta noche me mira, y yo miro las estrellas, y sé que hoy tampoco será ese día.

He cometido muchos errores. Muchos, muchos. A veces me veo resquebrajar, se me llena el corazón de grietas, el alma se me encoge, y ni siquiera puedo hablar de ello. ¿Cómo vivir cuando vivir se te ha convertido en una canción sin ritmo? Camino, doy vueltas, le sonrio a la gente. Busco cualquier sentido de madrugada, tratando de acostarme sabiendo lo que sea. Lo que sea. Pero no hay sentido, hay demasiadas madrugadas, quizá mañana ni siquiera sea mañana.
Nadie se ha quedado a mi lado, como si mi lado fuese el lugar más maravilloso del mundo. Si te digo la verdad, lo entiendo. Ojalá me perdonaras, me dieras un abrazo, me dijeras al oído, muy bajito, algo que no le importe a nadie más.

Ojalá todo volviera a empezar, borrar mis huellas, reconstruirme.
Hacerte el amor.

QUE RÁPIDO SE HA IDO SEPTIEMBRE

No te engañes, que ni el mundo es tan grande, ni el amor salva a tanta gente. A mí me cabía allí donde tu estuvieses. El mundo, digo, el mio. Y el amor, el amor fué como aquella mano que nos hundía la cabeza bajo el agua. Que dolor tan dulce, como saber que estás mirando por última vez a la persona que amas. No voy a mentirte, siempre supe que aquel sería nuestro último día. Desde entonces ya no me permito soñar tanto, de hecho ya no me permito casi nada. Ni siquiera cuando me despierto sola en mitad de la noche me consedo el lujo de echarte de menos. ¿De qué me serviría? Extrañarte sería el primer paso para que empezara a derrumbarse todo… De nuevo. Como una reacción en cadena, como una bomba atómica enterrada en algún lugar bajo la piel. Hoy casi exploto por completo, por un segundo sentí que me quemaba. No había fuego y ni siquiera grité, pero te prometo que adentro no me quedaba demasiado. Un vacío, si acaso. Me he convertido en una gran y terrible ventana sin vistas a ningún sítio. Algunos días tengo tanto miedo que ni me doy cuenta, y eso era lo peor que podía pasarme. Imagina por un segundo que te haces una herida que ni sangra ni duele, pero tampoco se cura. Imagínalo por un segundo, vivir siempre con esa herida a cuestas, y al final de todo hacerla parte de ti porque simplente te acostumbtaste a ella. Que mierda. Eso me ha pasado con el miedo y con el amor. No me he dado cuenta, te lo juro. Y eso es porque estoy triste. Triste hasta los huesos. 

INCOHERENCIAS

Aquello era un mar. No, un océano. Lo más importante no era que él me quisiera, sino más bien, que mientras yo lo quise, me sentí ave. Fue curioso vivir de esa forma. Porque el mundo seguía siendo enorme, pero ya no nos importaba. Hay cosas dentro de cada persona que pueden hacernos más grandes que lo de afuera.
Y así me sentía yo: inmensa. Tan inmensa que, si él me lo hubiera pedido, podría haber conquistado todas las galaxias del universo. Sé que parece imposible, pero así me sentía yo. Y cuando alguien siente algo así, todo lo demás no tiene mucho sentido.

CUANDO LLORAS, LLUEVES.

Te escribo esto desde el celular. A veces te extraño tanto que me da miedo. Y me pregunto ¿Acabará algún día? ¿Me vaciaré o me llenaré del todo? ¿Me vaciaré de todos estos sentimientos o me llenaré de mierda? Sea lo que sea, ojalá suceda pronto.
Miro las estrellas, apenas hay unas cuantas en este cielo triste, digo triste porque ahora llueve muy seguido. Y me imagino a un montón de personas sentadas en la ventana, echando de menos también, fumando y exhalando el humo. También tristes, porque también llueven.
Cada vez llueve más fuerte, así sin entenderlo parece como si el cielo me dijera que volviera a casa. No es que haga frío aquí afuera, pero no vas a venir, y esa es una razón de peso para que el mundo me parezca el cuadro más triste de la historia. No vale la pena mirarlo tanto, supongo.
Y no, aunque no haga frío afuera, en el interior de cada uno de nosotros ha empezado un invierno raro. Y las palabras, los besos, la esperanza, hasta el orgullo incluso. Todo eso se lo está llevando la puta lluvia, y lo he intentado todo, pero ya no sé cómo detenerla, así que me he resignado a quedarme aquí quieta, sólo para ver si me lleva también. Voy a quedarme otro rato, sola.

Para ser honesta, no sé si sea la decisión correcta, o simplemente la más estúpida.

LA SOLEDAD NO ES TAN MALA…

Son las doce de la noche y sigo esperando a que alguien me diga que no te espere. A que alguien me recuerde que cuando extrañas la vida sigue sin más, aunque no quieras.
Nunca suelo tener lo que deseo, es por eso que tú estás tan lejos. Me pone triste pensar que se nos puede olvidar el amor como se nos puede llegar a olvidar algo que llevamos mucho tiempo sin hacer. Si te soy honesta, a mí siempre me ha dado miedo enamorarme. Mucho miedo. Eso de dejar pasar a tu vida a una persona y no saber si va a terminar desordenándote entera. Me parece demasiado doloroso vivir con un huracán en el pecho. Y claro, podrías decirme eso de que “si no te arriesgas, siempre estarás sola”, pero lo cierto es que la soledad sólo duele cuando se te quedan clavados los besos de alguien que se ha ido.

Ven a recoger los tuyos.

CUATRO COSAS:

  1. Ayer bebí hasta olvidar porque bebía. Y hasta recordarnos. No sé qué es peor.
  2. Sigo siendo destructiva cuando estoy alcoholizada. Si algún día me ven borracha, déjenme sola.
  3. Últimamente, la luna luce más callada.
  4. No sé cómo volví a casa, pero hice esta foto:

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22:44

Fue bonito. Quererte. O lo que fuese aquel sentimiento. Creía saberlo todo de la vida, y si no todo, al menos lo más importante. Pero llegaste tú, me explicaste por qué esto de amar puede ser bonito y trajiste tus ojos. Verdes. Parecía como si un trocito del Amazonas se hubiese escondido en tu mirada. Desde entonces yo también tuve mis teorías sobre ti. Eras calma, y tus manos caricias, que cuando me tocaban descubrían sitios de mí que ni yo conocía.
Lo cierto es que nunca supe muy bien quién era, hasta que tú me diste ganas de cantarte tontas y desafinadas canciones.
Aún sigo esperando que un día se pare el mundo, y que nos mire sonreír. Fue bonito. Quererte. Sentir aquel volcán en el pecho. Aquel acto reflejo de sonreír al verte.

Me abrazabas, me tocabas y cuando me mirabas, me robabas el tiempo.
No me lo devuelvas.
Jamás.